Fecha de actualización
Disfrutar de los Colores Otoñales en el Pirineo de Navarra

Hay viajes que no caben en un cuentakilómetros. Se miden en una mano que busca la tuya en mitad del sendero, en una risa contenida porque el otro acaba de tropezar con una raíz traicionera, en ese silencio cómodo de dos personas que por fin no necesitan rellenar el aire con ruido.
¿Cuánto hace que no camináis juntos sin mirar el móvil, sin negociar la cena, sin discutir por el GPS?
La Selva de Irati, en el Pirineo navarro, ofrece exactamente eso: un bosque amplio, suave y sorprendentemente generoso para caminar en pareja durante el otoño.
Aquí no hace falta acumular planes ni batir récords de desnivel. Basta con un sendero corto, un mirador con vistas y una mesa donde la conversación se alargue más que el postre.
Si venís con ganas de desconectar del mundo, este territorio de hayas, abetos, arroyos y embalses os regala la excusa perfecta para volver a hablaros despacio. Y de paso, para volver a miraros.
Desde Pamplona, la referencia son unos sesenta kilómetros y una horita de coche, aunque el trayecto ya empieza a curarte el alma.
¿Que por dónde subo? Tenéis dos opciones clásicas:
Ambas carreteras son un aperitivo visual que te va preparando para lo que viene.
¿Se puede ir en transporte público? Limitado, tirando a testimonial.
El vehículo propio facilita enormemente la logística, sobre todo si queréis combinar bosque, pueblo y comida sin mirar el reloj cada cinco minutos.
Lo importante es no convertir la ruta en un examen de orientación con penalización: planificad con calma, llevad mapa o track GPX descargado, y dejad margen para improvisar esa parada no prevista donde la luz cae de una manera que os obliga a deteneros.
¿No es eso, precisamente, lo que buscáis?
El otoño transforma la Selva de Irati en un espectáculo cromático que merece verse con calma, sin la presión tiránica de la foto perfecta para Instagram.
Las hayas encienden amarillos, ocres, cobrizos y rojizos con una generosidad obscena, mientras los abetos mantienen su verde profundo y generan un contraste que convierte cada ladera en un cuadro que nadie firmó.
Sobre el suelo, la alfombra de hojas crujientes acompaña cada paso y convierte un paseo de veinte minutos en una experiencia sensorial que se te queda dentro.
Si además aparece niebla baja, un arroyo murmurando entre las raíces o un grupito de setas asomando entre el musgo, el bosque parece sacado de un cuento pirenaico narrado con voz ronca junto a la chimenea.
¿Existe un día exacto en que todo el hayedo brille igual? No.
Cada ladera, cada umbría, cada altitud madura a su ritmo. Por eso venir en pareja ayuda: uno detecta el dorado de una rama alta y el otro el reflejo cobrizo en el agua.
Aceptad esa variabilidad como parte del encanto. El otoño aquí no se fotografía: se recorre, se huele y se comparte.
La Selva de Irati se extiende entre los valles navarros de Aezkoa y Salazar, con continuidad hacia el Bearne francés, así que elegir bien el acceso marca el tono de toda la escapada.
¿Os apetece agua embalsada, miradores amplios y un punto de información práctico?
Entonces vuestra puerta es Orbaizeta y Arrazola, muy ligadas al embalse de Irabia y a senderos de hayedo que se pierden en la espesura.
¿Preferís ribera fresca, paseo corto con encanto cinematográfico y el rumor constante del agua?
Entonces Ochagavía y Casas de Irati, junto al río Urbeltza y la cascada del Cubo, os van a enamorar en los primeros diez minutos.
No hay una opción mejor en abstracto; la clave es decidir qué queréis sentir.
Dormir cerca de la entrada elegida reduce kilómetros innecesarios y evita esa negociación matutina de «¿y si desayunamos aquí y luego subimos?».
Alojamientos hay de sobra: casas rurales, hostales, apartamentos, campings y hoteles. Preguntad por la calefacción, horario de recepción y si se puede comer o cenar cerca.
Un buen consejo local vale oro en otoño.
Ubicación del restaurante en Google Maps
Consta aparcamiento público gratuito cercano. Como opción identificable, el aparcamiento público de barrio Urrutia.
Vídeo: Vive Activo
Para muchas parejas, la Cascada del Cubo es el mejor «hola» al bosque: corta, cómoda, visual y perfecta para entrar en calor sin exigir una forma física de montañero vasco.
La ficha oficial describe un paseo de 1,3 kilómetros desde la caseta de información, por pista prácticamente llana, remontando aguas arriba el río Urbeltza.
📍 Ver ruta de la Cascada del Cubo en Wikiloc
Esa distancia es solo la ida, así que contad el regreso y añadid tiempo para deteneros en puentes naturales, rocas húmedas y rincones donde el agua suena distinto.
Este tramo coincide con la parte inicial del sendero temático Errekaidorra, y sí, también apareció en la película Irati de Paul Urkijo, lo que añade una capa emocional muy bonita para los cinéfilos.
Podéis caminar hablando de la escena, de la luz filtrada por las hayas o simplemente del frío agradable que invita a acercarse un poco más.
¿Consejo práctico? Llevad calzado con agarre, evitad piedras mojadas y recordad que la magia no está solo en la cascada, sino en cómo la miráis juntos.
Y no, llegar al Cubo no equivale a haber hecho toda la Ruta Errekaidorra: no os confiéis.
📍 Ver ruta completa de Errekaidorra en Wikiloc
Si buscáis una caminata con más desarrollo, el sendero SL-NA 54C, Los Paraísos-Erlan, es una propuesta redonda para parejas con ganas de mirar, respirar y conversar sin que nadie os meta prisa.
Ver vídeo de Los Paraísos-Erlan en YouTube
Comienza en el aparcamiento izquierdo del pantano de Irabia, junto a la mesa panorámica, y se adentra en la espesura del hayedo.
La primera parte bordea el embalse por pista; un kilómetro más adelante, se desvía por un sendero paralelo al agua hasta el paraje de Onborduia, donde las vistas panorámicas invitan a parar y un panel sobre el haya explica por qué este árbol es el alma del paisaje.
Continuando, se cruza una pasarela sobre la regata y se llega al Mirador de Irabi, donde una maqueta de almadía bajo estructura cubierta recuerda la historia fluvial del bosque.
Desde ahí, las vistas del embalse y de la inmensidad forestal son un regalo para una foto de pareja sin prisas ni postureo.
Después, el sendero asciende hasta un panel sobre aprovechamiento forestal sostenible y desciende suavemente hasta la pista hormigonada, retornando al inicio.
¿Un aviso de amigo? Revisad el perfil y vuestro ritmo antes de salir.
Una ruta atractiva no siempre es fácil, y lo bonito es disfrutarla sin llegar agotados a la cena.
Uno de los tesoros menos visibles de Irati es su capacidad para enseñar sin sermonear. En Onborduia, el panel sobre el haya explica cómo cambia con la estación y qué significa cuidarlo durante generaciones.
En el Mirador de Irabia (Zamariain), la almadía evoca un tiempo en que el agua y la madera tejían la vida cotidiana de los valles. Ver vídeo del mirador
Vídeo: CHILI_Wanderlust
Más adelante, el panel sobre aprovechamiento forestal sostenible recuerda que un bosque productivo puede ser también un bosque vivo y respetado. ¿No es una lección que trasciende el sendero?
Y la fotografía puede ser un juego precioso si la usáis como pretexto para mirar, no como obligación de producir contenido.
Buscad detalles: una hoja sobre el camino, un tronco musgoso, el reflejo del agua entre raíces. ¿Os propongo un reto? Que cada uno elija tres colores y busque dónde aparecen; al terminar, comparad las fotos y contad por qué las escogisteis. Sin salir del sendero, sin arrancar nada. El respeto al bosque también es parte de la estética.
La comida en pareja no debería ser un trámite entre dos caminatas, sino una segunda ruta: lenta, sabrosa, con espacio para comentar lo andado.
En el entorno de Irati encontraréis migas de pastor, hongos de temporada, trucha a la navarra y guisos de caza, aunque la disponibilidad depende del restaurante, la temporada y el humor del cocinero.
¿Queréis una mesa especial? Reservad con antelación y preguntad por el horario de cocina antes de fijar la hora de regreso del sendero. Una reserva demasiado ajustada puede romper la tranquilidad que buscabais.
También podéis llevar vuestro almuerzo y usar un merendero habilitado, como los cercanos a Arrazola o a los accesos principales. Un termo caliente, pan, queso, fruta y una chocolatina se transforman en un banquete de montaña cuando el aire huele a hoja húmeda.
Y si os interesa la micología, informaos antes: en zonas reguladas se necesita permiso con límites de recolección por persona y día. La idea es observar, aprender nombres, fotografiar y dejar las setas donde están. El bosque también se alimenta de nuestro respeto.
Para recoger setas en la Selva de Irati necesitas un permiso personal, y el lugar depende del valle en el que vayas a recolectar: Aezkoa o Salazar. Los permisos de cada Junta solo valen en su territorio.
Si vas a la zona de Ochagavía/Salazar, el teléfono de la Oficina de Turismo es 948 890 641; pueden confirmarte el punto exacto y si el permiso está disponible ese día.
Si disponéis de otra mañana en Aezkoa, la antigua Fábrica de Municiones de Orbaizeta añade una capa histórica fascinante.
📍 Cómo llegar a la Real Fábrica de Armas de Orbaizeta en Google Maps
Erigida en el siglo XVIII junto a la antigua ferrería del monte, aprovechó la riqueza maderera, las minas de hierro y los cursos de agua para abastecer de munición al ejército.
Su existencia fue corta y accidentada: saqueos, incendios, reconstrucciones por su proximidad a la frontera.
Hoy el conjunto es Bien de Interés Cultural, con ruinas consolidadas y el edificio de Hornos rehabilitado.
El centro Kultur Ola de Aezkoa organiza visitas guiadas; comprobad su programación antes de incluirlo en el plan.
Imaginad a más de ciento cincuenta trabajadores y sus familias viviendo en este rincón frondoso, con iglesia, viviendas, carboneras y plataformas aéreas conectando los hornos.
Es un contraste precioso con el paseo forestal: fuera mandan las hayas y el silencio; dentro, la memoria industrial recuerda el esfuerzo humano. Reservad tiempo para leer, preguntar y caminar despacio.
La historia también se disfruta cuando no es una lista de obligaciones.
Hablemos de lo práctico, que el romanticismo no está reñido con la logística. En épocas de alta afluencia - verano, puentes, pico otoñal - , la asociación - Irati-Orreaga - regula la entrada mediante control de aforo.
Llegar temprano - es una decisión sensata, aunque no garantice plaza.
Si vais hacia Arrazola o el embalse, existe una - tasa de mantenimiento para vehículos - las tarifas orientativas son (7 € por coche, 4 € con descuento, 3 € por moto y 2 € con descuento).
Confirmad condiciones antes del viaje, porque las normas pueden ajustarse según temporada.
El clima atlántico de montaña trae lluvias frecuentes en otoño, así que impermeable, capas, calzado con agarre y gorro son casi obligatorios. ¿Y si llueve a cántaros?
Cambiad de plan sin culpa: un café largo, una ruta corta por el pueblo, la Fábrica de Municiones o una librería de Ochagavía también alimentan la escapada.
Antes de salir, comunicad vuestro recorrido y hora de vuelta, descargad mapas o tracks GPX y guardad batería.
La seguridad no resta romanticismo: permite caminar más sueltos y más atentos al otro.
Al marcharos, llevaos el recuerdo y dejad el bosque limpio: sin residuos, sin atajos, sin ramas rotas. Permaneced en los caminos, observad la fauna a distancia, respetad la señalización.
El paisaje merece cuidado también al irse, y esa es la última lección que os lleváis juntos, aunque nadie la pronuncie en voz alta.
Tal vez recordéis la Cascada del Cubo , envuelta en niebla, el reflejo dorado en el embalse de Irabia, la alfombra de hojas crujiendo al unísono, aquella comida que se alargó tanto que casi se hace de noche.
Ver vídeo de la Cascada del Cubo en YouTube
O quizás lo que más recordéis no sea un lugar, sino un gesto: la mano que os tendió en un tramo resbaladizo, la mirada cómplice ante una seta con forma extraña, el silencio compartido frente a un hayedo encendido.
Preparar bien la visita permite que, una vez allí, podáis dedicaros a vivirla juntos. Sin ruido. Sin prisa. Sin pantallas. ¿Se os ocurre un plan mejor para un sábado de octubre? A mí, la verdad, no. 🍂
Ver fotografía del Nacedero del Urederra en Baquedano
El Nacedero del Urederra, en Navarra, es uno de los paisajes naturales más conocidos de la zona de Urbasa-Andía. Sus cascadas y sus características aguas turquesas atraen cada año a numerosos visitantes. Si vas a llegar en coche desde otra ciudad, aquí encontrarás los itinerarios y mapas incluidos en esta guía.
Antes de salir, consulta las condiciones de acceso y comprueba si necesitas reservar tu visita. Es un espacio natural protegido y las condiciones pueden variar según la fecha. Lleva calzado adecuado y revisa también las indicaciones vigentes sobre mascotas y aparcamiento.
Te recomendamos comprobar la meteorología y el estado de las carreteras antes del viaje. En la sierra de Urbasa las condiciones pueden ser distintas de las que encuentres en tu punto de partida.
Leer Más [+]
Hay lugares que te esperan. El Nacedero del Urederra en Baquedano en Navarra, es uno de ellos.
Hay sitios en este mundo a los que uno no puede llegar dos veces de la misma manera, y el Nacedero del Urederra es uno de esos lugares que te descolocan y te reconfortan a partes iguales.
La primera vez que pisas ese sendero, crees que lo has entendido todo: el agua turquesa, las hayas, la luz filtrada entre las ramas como una catedral gótica hecha de clorofila.
Pero vuelves en otra estación, con otro ánimo, con otras preguntas en la mochila, y descubres que el bosque te estaba guardando una versión completamente distinta de sí mismo. ¿Alguna vez te ha pasado que un paisaje te mira de vuelta y ya no es el mismo que recordabas?
Yo he aprendido, después de muchos kilómetros y muchas suelas gastadas, que los mejores viajes no son los que planificas al milímetro, sino los que te obligan a cambiar el paso.
El Nacedero del Urederra, escondido en las entrañas de Navarra, en la sierra de Urbasa, es exactamente eso: una lección de humildad disfrazada de paseo entre hayas centenarias.
Aquí no vienes a conquistar nada, vienes a dejarte conquistar por el musgo, por el rumor del agua, por ese silencio que no es ausencia de ruido sino presencia de algo mucho más antiguo que nosotros. Y si vienes en el momento justo en que el verano se despide y el otoño asoma la nariz, prepárate, porque lo que vas a sentir no cabe en ninguna fotografía de Instagram.
En verano, el Urederra se presenta ante ti como un anfitrión generoso que ha preparado su mejor mesa: días larguísimos, una vegetación que estalla en verdes casi obscenos de tan vivos, y esa luz que rebota en el agua y te pinta la cara de azul.
El bosque se convierte en un refugio, un paraguas natural contra ese calor que en Navarra puede apretar de lo lindo, y caminar bajo las hayas es como entrar en una habitación fresca donde alguien ha dejado las ventanas abiertas. ¿No es eso exactamente lo que buscamos cuando el asfalto nos quema los pies y la ciudad nos zumba en los oídos?
Es también la época en que el sendero bulle de vida, de risas de niños que chapotean al borde del río, de parejas que se hacen fotos con esa timidez bonita de quien está enamorándose, de grupos de amigos que comparten bocadillos sentados sobre las rocas.
Hay algo profundamente humano en esa alegría compartida frente al agua turquesa, como si todos hubiéramos acordado, sin hablarlo, que este lugar merece una tregua.
El ambiente es festivo, dinámico, casi eléctrico los fines de semana, y uno se contagia de esa energía aunque haya venido buscando soledad. Porque al final, ¿no es también eso viajar: compartir con desconocidos un mismo asombro?
Hay lugares que no se visitan de la misma manera dos veces. El Nacedero del Urederra es uno de ellos. Su paisaje cambia con la luz, con el agua y con el ritmo de las estaciones. El paso del verano al otoño no es solamente una transformación del bosque: también modifica nuestra forma de caminar, observar y sentir este espacio natural.
Durante el verano, el Nacedero muestra su rostro más luminoso. Los días largos, la vegetación exuberante y los reflejos del sol sobre el agua acompañan al visitante durante el recorrido. El bosque ofrece sombra y frescor, convirtiéndose en un refugio natural frente a las temperaturas más elevadas.
Es también una época llena de vida. Familias, parejas, grupos de amigos y viajeros llegados desde distintos lugares comparten el deseo de contemplar las conocidas aguas turquesas del río Urederra. El sendero adquiere un ambiente alegre y dinámico, especialmente durante los fines de semana y los periodos vacacionales.
Pero, poco a poco, el verano comienza a despedirse.
Con la llegada de septiembre, los días se acortan y las mañanas se vuelven más frescas. La luz ya no cae con la misma intensidad y atraviesa el bosque de una manera más suave. Es entonces cuando aparecen las primeras señales del otoño.
Algunas hojas comienzan a cambiar de color. Los verdes intensos dejan paso a tonalidades amarillas, ocres, cobrizas y rojizas. La transformación no ocurre de un día para otro: avanza lentamente, como si el bosque quisiera ofrecernos tiempo para contemplar cada detalle.
Esta transición convierte cada paseo en una experiencia diferente. Quien visite el Nacedero al final del verano podrá encontrar todavía un paisaje verde y frondoso, mientras que unas semanas después descubrirá un escenario completamente renovado.
El otoño es una de las estaciones más especiales para recorrer el entorno del Urederra. Las hayas forman una cubierta de colores cálidos que contrasta con el tono del agua, las rocas cubiertas de musgo y la humedad del bosque.
El sendero se cubre de hojas y cada paso produce un sonido distinto. El aire huele a tierra húmeda, madera y vegetación. El paisaje invita a caminar más despacio, a guardar silencio y a prestar atención a esas pequeñas sensaciones que durante el verano pueden pasar inadvertidas.
También cambia la luz. Los rayos del sol entran de forma oblicua entre los árboles y crean zonas de claridad y sombra. Para quienes disfrutan de la fotografía, el otoño ofrece imágenes especialmente sugerentes, aunque ninguna cámara puede sustituir por completo la sensación de encontrarse dentro del bosque.
El río Urederra es el gran protagonista de este espacio natural. Su nombre, que en euskera significa «agua hermosa», resume perfectamente la impresión que produce al contemplarlo.
Sin embargo, el aspecto del río no permanece siempre igual. El caudal y la intensidad de sus cascadas pueden variar según las lluvias y las condiciones meteorológicas. Después de un periodo seco, el agua puede mostrarse más tranquila; con la llegada de las precipitaciones otoñales, el río puede recuperar fuerza y movimiento.
Estas variaciones forman parte de la naturaleza del Nacedero. No existe una única imagen perfecta del Urederra. Cada estación, cada día e incluso cada hora ofrecen una versión distinta del paisaje.
Tras los meses de mayor afluencia, el otoño puede proporcionar momentos de mayor serenidad. Caminar entre las hayas, escuchar el agua y detenerse ante una cascada permite recuperar una relación más pausada con el entorno.
No se trata únicamente de llegar a un punto concreto o de conseguir una fotografía. La verdadera experiencia comienza desde los primeros pasos: en el silencio del bosque, en el movimiento de las ramas y en los pequeños cambios de color que anuncian la nueva estación.
Viajar con calma nos ayuda a comprender que el Nacedero del Urederra no es un decorado. Es un espacio natural vivo, sensible y cambiante, que merece ser recorrido con respeto.
El cambio de estación también exige adaptar la visita. Las mañanas pueden ser frías, la lluvia puede aparecer y algunos tramos del recorrido pueden encontrarse húmedos o resbaladizos. Un calzado adecuado y ropa de abrigo o impermeable pueden marcar la diferencia.
También conviene consultar antes de salir las condiciones meteorológicas, el estado del sendero y la información oficial sobre el acceso y las reservas. Planificar la visita permite disfrutar del entorno con mayor seguridad y evita desplazamientos innecesarios.
En otoño, las horas de luz disminuyen progresivamente. Por eso es recomendable comenzar el recorrido con tiempo suficiente, sin prisas y teniendo presente que en el interior del bosque puede oscurecer antes.
El Nacedero del Urederra es un lugar de enorme belleza, pero también un entorno que necesita protección. Permanecer en los senderos autorizados, respetar la señalización, no dejar residuos y evitar molestias innecesarias contribuye a su conservación.
Cada visitante tiene una pequeña responsabilidad. Caminar con respeto permite proteger la vegetación, reducir la erosión y preservar la tranquilidad de la fauna. El mejor recuerdo que podemos dejar es, precisamente, no dejar ninguna huella de nuestro paso.
El verano nos muestra un Urederra luminoso, fresco y lleno de energía. El otoño nos descubre un paisaje más íntimo, silencioso y cargado de matices. No hay una estación mejor que otra: existen diferentes formas de vivir el mismo lugar.
Quienes lo conocieron durante el verano encontrarán motivos para regresar. Quienes lleguen por primera vez en otoño descubrirán un bosque en plena transformación, donde el agua turquesa y los colores cálidos parecen mantener un diálogo constante.
El Nacedero del Urederra cambia de piel, pero conserva su capacidad para emocionarnos. Tal vez ese sea su mayor atractivo: recordarnos que la naturaleza nunca permanece inmóvil y que, para comprenderla de verdad, hay que volver a mirarla en cada estación.
La llegada de más de 27.000 vehículos al año a un pueblo de 153 habitantes supone una presión muy alta sobre el espacio, la calidad ambiental y la vida diaria del vecindario, por eso se ha optado por restringir el aparcamiento y concentrarlo en el Área de acogida del Nacedero del Urederra.
La Reserva Natural recibe unas 95.000 personas al año, lo que se traduce en más de 27.000 vehículos privados que atraviesan o rodean el pequeño núcleo de Baquedano.
En términos proporcionales, equivale a que una ciudad como Pamplona soportara la llegada de unos 30 millones de vehículos de visitantes al año, una cifra que ilustra el desajuste entre la capacidad del pueblo y la magnitud de la demanda turística.
Este flujo no solo se concentra en todo el año, sino especialmente en fines de semana, puentes y temporada alta, con días en los que el aforo a la Reserva se limita a 500 personas para evitar que el entorno se colapse.
La necesidad de reserva
previa y el control de aforos son herramientas básicas para mantener
la visita dentro de unos márgenes asumibles para la población local
y el medio natural.
Consultar el artículo "164 Donde Aparcar para ir al Nacedero del Urederra"➡️(+)
C
Las Cascadas en el Nacedero del Urederra, son una parte integral de la Reserva Natural del Urederra, cuya extensión, es una parte del desconocido y atractivo, Parque Natural Urbasa Andía y Entzía, que ofrecen una belleza natural impresionante.
Lo
más
llamativo
del Nacedero
del Urederra
es, que el
agua
tiene un intenso
color
azul turquesa,
que sorprende a los visitantes.
Durante
el recorrido del Río
Urederra,
hay "muchas
cascadas desbordantes"
que se mostrarán a lo largo de la Ruta
de
las Cascadas de Baquedano.
Leer
Más:
¡Bienvenidos a un viaje mágico al Nacedero del Urederra en otoño!.
Sumérgete en la belleza de los contrastes del agua turquesa y los colores ocres de los hayedos mientras exploramos este impresionante destino natural.
En
este artículo descubriremos los encantos de este lugar y te
proporcionaremos información útil para que puedas disfrutar al
máximo tu visita. ¡Comencemos!
En otoño, el Nacedero del Urederra se transforma en un verdadero paraíso para los amantes de la naturaleza.
Ubicado en la Sierra de Urbasa, en Navarra, España, este enclave natural es famoso por sus impresionantes cascadas y el intenso color turquesa de sus aguas, que contrasta de manera espectacular con los tonos ocres de los hayedos circundantes.
Si estás planeando una visita a Navarra Naturalmente, o quieres disfrutar de un día en la naturaleza, aquí encontrarás todo lo que necesitas saber para aprovechar al máximo tu experiencia, recorriendo la "Ruta de las Cascadas de Baquedano."
Leer Más: [+]
Ésta es una de las consultas
más habituales que los viajeros nos hacen.
El recorrido total de la Ruta de las Cascadas de Baquedano tiene 7 km. y se tarda unas 3 horas en recorrerlo cómo tiempo medio.
Pero desde abril del año 2019, se cortó la parte final de la ruta y no se puede visitar.
La razón del corte es, por motivos conservación medioambiental.
Ésta zona cortada, corresponde con la parte donde están las 2 cascadas más grandes.
Ésta parte lleva cortada más de 3 años, y no hay perspectivas que a corto plazo la abran.
Actualmente, con el tramo cortado, la ruta accesible, tiene una longitud de unos 6 km.
El tiempo medio en recorrer la Ruta de las Cascadas Azules de Baquedano, es de 2,30 Horas, además del tiempo que empleemos en las paradas y sacar fotografías.
Esta es la respuesta a la pregunta de la duración de la excursión.
___________________
Pero hay factores y circunstancias que condicionan, el tiempo empleado en la realización de la ruta y son los siguientes:
1º Los fines
de semana se suele completar el aforo total de 500 personas, (aunque este año 2022, se está observando menor demanda de entradas.
● Por esta razón, en las horas centrales del día, hay miradores y las cascadas concretas, donde hay que esperar para poder verlas.
2º La franja
horaria de entradas elegida de la visita, condiciona el tiempo total de
la visita.
● Si es antes de las 11 horas podremos
caminar ligeros y sin mucha gente.
● No deberemos
esperar tiempo para visitar los miradores y las cascadas.
3º La franja horaria de las
11 a las 14 horas, es la que acumula mayor cantidad de personas
en parajes concretos.
● Especialmente entre las 12 y las 14 horas, aquí, probablemente, nos tocará esperar.
● En algún punto
concreto, puede haber un
grado de acumulación de personas.
4º La última franja horaria de entrada, a
partir
de las 14 horas, es más flexible y hay mucho más tiempo para
realizar la ruta.
● La relación de personas/hora, es muy inferior a las otras dos franjas
horarias.
● 200 personas, en un margen horario de más de 6 horas, origina que la densidad de personas sea muy bajo.
● En esta franja horaria, muchos de los visitantes, primero comen y después como no hay tope de hora de entrada ni de salida, van a realizar la Ruta de las Cascadas de Baquedano.
● Pero tiene el inconveniente,
en verano, los días de mucho calor,
es algo más incómodo, a pesar de haber bosques con sombras
5º Si se viene entre semana, excepto periodos vacacionales, hay menos visitantes.
● Por ello, la Ruta
Cascadas Azules Baquedano, se realiza
de una manera más cómoda y rápida y sin
esperas, para ver las cascadas
6º Además de la ruta oficial que es circular, hay una opción que recorta el recorrido.
● Ésta opción es
ideal para aquellas personas que
por cualquier circunstancia no pueden caminar mucho rato.
● Tiene el inconveniente, que se deja de ver una pequeña parte del inicio de la ruta.
● Pero a su vez podremos ahorrarnos unos
30 minutos de andar.
● Para acortar la
ruta, deberemos coger, en el cruce
la puerta verde de hierro, el ramal
de la derecha.
● Es un camino
boscoso, que corresponde con el camino oficial de vuelta.
● De esta manera, recortaremos
el recorrido en 30 minutos y
realizaremos la ruta de manera lineal
● Pero tiene 2
inconvenientes:
● Primero:
Dejamos de ver una parte del Río Urederra y la Cascada
del Jabalí.
● Para ver ésta última cascada, deberemos de girar a la izquierda, cuando lleguemos a la alambrada.
● Segundo:
En periodos de lluvias, es un camino
que se forma mucho barro y es muy
incómodo para caminar.
7º En el otoño
y en épocas de lluvia, en este
camino que se acumula mucha humedad,
y se forma mucho barro de
manera continua.
● Nosotros aconsejamos para estos días, ir y volver por la ruta paralela al río
que coincide con el camino de la ida.
● De esta manera, evitaremos el barro, pero
tenemos el inconveniente, de que nos costará 15 minutos más realizar el
recorrido.
8º En el Nacedero del Urederra,
llamado " El Paraíso del agua”, hay otros factores que también aumentan el
tiempo total de la excursión.
Hacer
fotografías es una actividad que lleva su tiempo.
Los jóvenes tienen una costumbre habitual, que se ha puesto de moda, de realizar selfies.
Para lo cual escogen los parajes y cascadas más bonitas y también menos accesibles.
Esto provoca,
que estén más tiempo en la zona de
los miradores y cascadas, y hace
esperar a los demás viajeros.
Otras personas y grupos utilizan los picnic, para comer los bocadillos y descansar.
Las personas que traen mascotas a la Ruta
Cascadas Baquedano, (está permitida
su entrada), pero el caminar será
más lento.
Las mascotas tienen que estar atadas y controladas, según define claramente el reglamento
de la Reserva Natural del Urederra.
1º La Ruta
del Nacedero Urederra y sus cascadas
azules turquesa, no es apta para llevar las sillitas a los
niños.
Hay que llevarlos en mochila
montañera.
2º Lo
ideal es llevar a los pequeños en mochila montañera, el tiempo que emplearemos será más largo.
● La razón es, porque la parte final del recorrido
es en ascensión, con el piso muy irregular.
3º Si queréis comer en el propio pueblo de Baquedano,
os recomendamos el Bar Restaurante
AZPI, (948 39 13 79).
Os lo recomendamos, por su excelente relación calidad-precio y especialmente
por el trato que os darán.
4º El parking de Baquedano, solamente se puede utilizar para aquellas personas que han reservado por internet las entradas.
● Si no has reservado
las entradas, no podrás dejar
el vehículo en el parking. En el pueblo de Baquedano que está prohibido
aparcar.
5º Cómo visitas
de interés turístico complementario, a la Ruta de las Cascadas de
Baquedano, os invitamos ascender al Puerto
de Urbasa, para ver el Mirador
y Balcón de UBABA Pilatos.
● Es un recorrido de 1
km de longitud lineal. Es muy espectacular. Podremos visualizar unas panorámicas muy bonitas.
● Al mediodía, si tenemos suerte y según como estén las corrientes térmicas, podremos ver como los Buitres
Leonados, planean por todo el Circo Pétreo del Mirador y Balcón de UBABA – Pilatos